Consulta Aletheia: ¿Qué debo hacer para ayudar a mi hijo a superar sus tics nerviosos?

El niño cierra y abre los ojos constantemente, se muerde los labios inconscientemente, mueve sus extremidades o su cabeza sin poder evitarlo. En conclusión, su hijo tiene tics nerviosos. Y como cualquier padre usted desea ayudarlo a superarlos, pues teme por el futuro social y emocional del infante.

Los tics nerviosos son movimientos bruscos, involuntarios, cortos y repetitivos de algún grupo muscular. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el trastorno de tics transitorio es bastante común en los niños. Afecta aproximadamente al 15% o 20% de los infantes entre los seis y diez años.

Sus causas suelen estar relacionadas con la psicología y personalidad del niño. Los pequeños tímidos o cohibidos, los desarrollan como una respuesta a su temor por interactuar. Existen otras razones, como aspectos neurobiológicos y genéticos. Pero estas últimos son poco comunes, pues los tics nerviosos tienden a desaparecer con el tiempo.

Efectivamente, no hay necesidad de que se preocupe excesivamente por los movimientos involuntarios de su hijo. Sin embargo, su apoyo será esencial para que desaparezcan antes de la llegada de la adolescencia, y que además, no afectan la seguridad ni autoestima del menor.

«En ocasiones se puede anticipar su aparición y, con mucha concentración, llegar a controlar, pero de forma muy limitada. Es más, el intento de controlarlos, en la mayoría de los casos, ocasiona mucha angustia para el niño», explica el  psicólogo y socio fundador de la asociación psicoeducativa “Educ-at”, Ángel Terrón. El especialista hace hincapié en que, exigirle a los niños modificar sus movimientos corporales, los pone más nerviosos y tiene un efecto rebote.

Debe evitar en lo posible enfrentar a su hijo a situaciones estresantes, y trate de fortalecer su autoestima y su seguridad resaltando las cualidades del menor, no lo sobrecargue con actividades extraescolares y no lo castigue por sus tics. Siguiendo estas recomendaciones, el nerviosismo y estrés del pequeño empezarán a disminuir.

Sin embargo, si el tic persiste por más de un año, se vuelve más intenso o frecuente, imposibilita sus tareas cotidianas, afecta su rendimiento escolar, o sus relaciones con amigos y compañeros, lo mejor es que acuda a un especialista.

Puede que se trate de algo mucho más complejo, como el Síndrome de Tourette.  Según  Elena Noguera, trabajadora social de la Asociación Madrileña de Pacientes con Síndromes de Tourette y Trastornos Asociados (AMPASTTA), otros síndrome relaciones pueden ser, el Trastorno Obsesivo Compulsivo o Déficit de Atención e Hiperactividad.

Otórguele a su hijo seguridad, amor y confianza. Probablemente sea la cura que necesita para sus tics, y usted es el único que se la puede administrar.

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