Enseñemos a nuestros hijos el valor de la tolerancia

A menudo los hijos suelen adoptar conductas un poco agresivas o descontroladas cuando algo se les sale de control o cuando no pueden obtener sus objetivos, es ahí donde entran en juego sus emociones y actúan sin considerar los sentimientos de las demás personas.

La tolerancia está relacionada con el respeto, con la consideración y la empatía que una persona puede tener frente a la otra. Además juega un papel muy importante en las relaciones de los niños  con su familia. Ellos deben saber escuchar las ideas y las opiniones de los demás, que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos, aprender a no exaltarse, a no ser agresivos.

Pero hay momentos, donde los hijos se comportan de una manera tan inquieta e hiperactiva que hacen que los padres pierdan la paciencia también. Pareciera que el idioma que les hablamos sea otro, porque no entienden lo que les decimos, no hacen caso a nuestras órdenes y se portan sin control alguno. El simple hecho de no saber cómo calmarlos o cómo hacer que se callen, hace que nos desesperemos.  

Perder la paciencia consecutivamente, puede traer efectos dañinos en su hijo como malas relaciones, pérdida de la confianza, alejamiento entre miembros de la familia, frustraciones ante diversos problemas, entre otros.

Cuando sienta que va a explotar, haga una pausa. En esa pausa, usted debe salir, respirar hondo y despacio. Relajar las manos (evite hacer puños) y volver para llamarle la atención a su niño. Eso evitará que su irá se descontrole.

Evite expresarse con frases hirientes o espontáneas, debido a que su hijo lo observará y repetirá la misma conducta.

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