La depresión, el abuso de alcohol y drogas, el enemigo de nuestros hijos en la actualidad

El último informa de la OMS (organización mundial de la salud), ha sobresaltado a todos los padres alrededor del mundo, y es que, a diferencia de las investigaciones anteriores, donde se preveía una enfermedad física o biológica como una amenaza, lo que ahora están informando es que el nuevo enemigo de nuestros hijos, son ellos mismo y su relación con la sociedad.

Y es que las enfermedades neuropsiquiatricas como la depresión, la bipolaridad o la esquizofrenia se han convertido en casi una enfermedad de moda, la incidencia de estos casos ha aumentado en un 45% y eso muestra que ya le están llevando ventaja a los accidentes de tránsito o a las enfermedades infecciosas.

Y esto no viene desde ahora, en el año 2008 la Encuesta Nacional de Salud de España advirtió que el 22,1% de los ciudadanos de entre 4 y 15 años presentaban riesgos de mala salud mental y esto llevó al Ministerio de Sanidad a calificar estos datos como “una señal de alarma fina”.

La OMS también señaló que existen factores de riesgo que aparecen en la adolescencia como la obesidad, el consumo de alcohol y drogas, la falta de actividad física entre otros, y esto sumémosle los factores socio ambientales, como los problemas familiares, la virtualización de los vínculos, las presiones escolares y sociales y más, y en todo esto están sumergido nuestros hijos, además de estar pasando por cambios hormonales y de personalidad, y esto en su conjunto hace que ellos estén en factores de riesgo constante.

En este sentido, los profesionales de la salud, señalan que los padres deben tomar en cuenta cualquier pista o cambio de sus hijos, para poder ayudarlos a tiempo. Aquí brindaremos algunas características que debemos tomar en cuenta como alarmas.

– Conducta agitada.
– Apatía.
Cambio en la personalidad.
– Cambios en el apetito acompañado de las fluctuaciones del peso.
– Trastornos de la alimentación.
– Cambios en los patrones de sueño.
– Conducta destructiva (daño a sí mismo o a otros, autolesiones).
– Fatiga.
– Abuso de alcohol o drogas.
– Irritabilidad.
– Falta de energía y concentración.
Baja autoestima y sentimientos de inutilidad.
– Tristeza.
– Culpabilidad o ansiedad extremas.

– Sensibilidad a la crítica.
– Retirada del contacto social.
– Bajo rendimiento escolar.

 Si tomamos en cuenta lo antes mencionado además de las influencias socioambientales, podemos decir que nuestros hijos están inmersos en factores negativos que pueden llevarlos a la mala toma de decisiones, pero si en el hogar hemos educado con amor firme y mucho respeto la tarea será más fácil.

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