Miedo no, respeto sí.

¿Por qué la necesidad de generar miedo a los hijos?
¿Por qué los profesores se apoyan en acusar a sus alumnos frente a sus padres para buscar su obediencia?

Lo que sucede es que cada uno busca educar a sus hijos a su manera, aunque muchas veces no sea la más adecuada, debido a que tienen ciertos conceptos de obediencia que han aprendido de sus padres, por ejemplo los gritos, los castigos físicos, las humillaciones, entre otros. Ésos eran los medios de antes, donde los niños agachaban su cabeza y asentían con temor.

Ahora, no es lo mismo enseñar a los hijos del Siglo 21 que del Siglo 20. Tienen una mentalidad más ágil y rápida, entonces ¿Por qué educar con el miedo? ¿Acaso no es mejor educar con el fin de obtener respeto?

Hay que aprender a diferenciar el respeto al miedo. Por ejemplo, si una mamá quiere que su hijo haga algo cuando él está en un segundo piso hablando por teléfono, insiste e insiste alzándole la voz, no está respetando su espacio ya que él se encuentra en ese momento ocupado. Es distinto, que ella se acerque y averigüe qué está haciendo, cuánto tiempo se demorará en terminarlo para después indicarle que debe realizar tal acción.

Si no lo hace, significa que aún falta reforzar la autoridad que existe en el hogar.   Por ello, siempre se recomienda utilizar límites, aquellos que permitirán que los hijos tengan el consentimiento y la firmeza que determinará sus responsabilidades.

No generes miedo, cultiva respeto. Eso lo beneficiará en un futuro no sólo en su vida personal, sino en lo profesional y emocional.

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