No quiera elegir a los amigos de su hijo

Cuando nuestros hijos empiezan a crecer y a desarrollarse, su mundo también empieza a cambiar, y sus gustos y aficiones también. En la búsqueda de la aceptación como es normal, nuestros hijos empiezan a compartir mucho de su vida y tiempo con los amigos. Hay mucha preocupación por parte de los padres, por con qué tipo de amigos se están juntando sus hijos, o qué educación y formación es la que han tenido los otros muchachos. Es normal que un padre o una madre sienta esa inquietud, pero eso no debe hacer que perdamos el juicio o la cabeza al tratar de elegir con qué amigos deben estar o salir nuestros hijos.

Parte de la madurez emocional que vayan adquiriendo  es la libertad, y la libertad exige responsabilidad. Nuestros hijos aprenderán que la libertad no es sólo salir o ejercer las elecciones que tomen. Esto puede preocupar a algunos padres, pero hay recordar que si no dejamos que ellos descubran y vivan eso por sí mismos, jamás podrán llegar a ser independientes ni responsables.

Hay que saber que los amigos para nuestros hijos, son las personas más importantes (después de nosotros), con los que ellos se sienten de maravilla, son parte fundamental de sus vidas, sienten que forman parte de algo cuando están con ellos, y los ayudan a compartir una identidad, además que aprenden a ser sociables y a relacionarse en un grupo, así que además de pasar el tiempo con ellos conversando o jugando, también están aprendiendo y madurando, es parte también de su proceso.

Por ello, si nosotros queremos escoger o inmiscuirnos en la relación que tienen nuestros hijos con sus amigos, caeremos en una trampa sin fin, ya que ellos actuarán ante el rechazo, si no aceptamos a sus amigos. Sentirán  entonces  que tampoco los aceptamos a ellos , y esa será su reacción o respuesta ante una negativa nuestra.

Si en cambio si mostramos tranquilidad, y además invitamos a sus amigos a pasar buenos momentos en casa, podremos conocerlos y saber con quiénes se rodea nuestro hijo, además de generarles confianza. No hay que olvidar que no todos los amigos suelen ser una buena influencia en las personas, pero si notamos eso, nunca debemos desafiarlos, lo correcto es que les planteamos a nuestros hijos, qué le ofrecen esos amigos y brindarles información de lo que un buen amigo hace por otro, a partir de ello, nuestros hijos sabrán discernir por sí mismos.

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