¿Por qué es importante evitar peleas frente a los hijos?

BLOG-11-08-16

Un insulto, una crítica, un grito, una agresión. Basta con una de estas actitudes, sin importar su magnitud, para generar un fuerte trauma en la vida de un niño. Los pequeños expuestos a las peleas de sus progenitores sufren de fuertes heridas emocionales difíciles de curar. En esta nota, le explicaremos por qué no debe pelear con su pareja frente a sus hijos.

Generar un clima de amor y paz para los niños, es la obligación de todo padre. Sin embargo, algunos olvidan este inquebrantable mandamiento de paternidad ante la incapacidad de controlar su ira y cólera en un momento de tensión.

“Son pequeños, no lo notan”, “lo olvidarán cuando crezcan”, “no pude hacer nada para evitarlo, él comprenderá”. Excusas que aunque al decirlas parecen razonables, los especialistas han desmentido gracias a décadas de estudiar el comportamiento infantil. Las discusiones entre padres vuelven a los niños agresivos, inseguros y temerosos. Los marcan.

Según un estudio realizado por la Escuela Steinhard de Cultura, Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York, la agresión entre padres moldea negativamente la respuesta emocional de los niños. Esto quiere decir que, exponerlos a agresiones verbales o físicas desgasta sus habilidades de identificar y controlas las emociones.

Dicha investigación concluyó que mientras mayor era el tiempo de exposición de los niños a las discusiones de los adultos, más difícil era para ellos regular las sensaciones de abandono, tristeza, soledad y miedo. Varios presentaban síntomas de depresión, ansiedad, y una pobre inteligencia emocional.

Aprenden a tener un sistema conflictivo, poco tolerante a la diferencia del otro. Son niños que crecen con inseguridad y se va a ver reflejado en su autoestima, son más vulnerables y tienden a ser ansiosos y depresivos”, explica la psicóloga y especialista en familia, Laura Marcelo Soto González, para el diario virtual “El Universal”.

La especialista detalla que los niños son influenciados por el aprendizaje social y por observación. Por ello, tienden a repetir las tendencias que perciben. Incluso pueden llegar a confundirse, imaginando que los conflictos son necesarios para conseguir los objetivos. También sufren de problemas de aprendizaje, concentración, impulsividad, frustración y regresiones, como mojar la cama o chuparse el dedo.

Lo importante es que el niño o el adolescente no presencia el conflicto entre los padres. Cuando se vayan a discutir esas diferencias, se debe hacer en privado”, aconseja el psicólogo y especialista en relaciones de familia, Carlos Gutiérrez.

“Si es un momento donde los ánimos se ven afectados y están irritables, es mejor retirarse, calmarse por unos minutos, y luego buscar el lugar para resolver el conflicto, siempre pensando en el bienestar de sus hijos y del hogar”, agrega.

Si en algún momento, no consigue moderar su enojo y dejarlo para la privacidad de la alcoba, explíquele a detalle a su hijo el motivo de la discusión, saber qué sucede lo ayudará a disminuir el temor que puede sentir. Además, modere sus opiniones a un diálogo conciliador, no a agresiones, humillaciones, burlas o insultos.

En caso considere que la situación se le está escapando de las manos, y que junto a su pareja está afectando a su hijo, considere asistir a terapia familiar. Si todas las anteriores alternativas no funcionan, las discusiones son constantes y la vida familiar un tormento, la separación es una opción razonable.

Cuide a su hijo como el tesoro que es. No permite que su enojo del momento, le cause heridas para toda la vida.

conoce más sobre nosotros

www.aletheia.com.pe

(01) 2558800 // contacto@aletheia.com.pe

Previous Post
Next Post

Leave a Reply