¿Qué hago cuando mi hijo tiene baja autoestima?

El cómo nos vemos a nosotros mismos es un factor determinante para nuestra actitud y felicidad futura. Pero, existen muchas personas que no logran mirarse a un espejo sin sentirse tristes o desanimados, suelen creer que no son útiles  y que su existencia es molesta, a esto se le denomina baja autoestima.

Cuando nuestro pensamiento sobre nosotros mismos es cercano al que deseamos que otras personas reconozcan cuando nos miran, poseemos alta autoestima. Por el contrario, si nuestra percepción propia está muy por debajo de cómo queremos ser, experimentamos una falta de amor que puede generar graves problemas en nuestra actitud y confianza.

Es importante que un padre reconozca si su hijo sufre de baja autoestima; ya que, debido a que los niños se encuentran en una etapa de crecimiento en la que todavía forjan su personalidad, se encuentran muy expuestos a experimentar un conflicto en su amor propio y seguridad.

Cuando perciba que su hijo huye de actividades deportivas o sociales, miente constantemente, se engríe, es tímido o demasiado agresivo, se frustra fácilmente si no logra la perfección en lo que hace, no tiene confianza para aceptar nuevos retos o dice frases en las que minimiza  sus habilidades, prepárese, porque puede estar enfrentando un cuadro de baja autoestima en su menor.

Corregir esta actitud de “autoflagelación psicológica” en su hijo es muy importante, pues si no se logra mejorar la percepción que el niño tiene de él mismo puede sufrir mucho con el paso de los años desarrollando serias consecuencias, como un comportamiento retraído y antisocial, agresividad y actitudes violentas, tristeza, inferioridad, problemas con el alcohol y las drogas, desórdenes alimenticios (anorexia y bulimia).

Además, se sabe que las personas con baja autoestima suelen vivir deprimidos e incluso llegar a tener ideas suicidas. Según estudios del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado – Hideyo Noguchi, se estima que en el Perú, un millón 700 mil personas tienen síntomas depresivos, la misma investigación reveló que, en el 2013 se registraron en nuestro país 339 suicidios, siendo el 15% de esta cifra, niños y adolescentes.

Para solucionar este conflicto es urgente una intervención familiar. Lo que la familia piense del niño será determinante para su cambio de actitud. Los padres deben resaltar constantemente los logros del menor, de esta forma se le estimulará al esfuerzo y a la superación, además de sentirse reconocido y aceptado. Se debe evitar reprenderlo con frases hirientes como: “no tienes remedio” o “eres un inútil”, pues lo único que hacen es hacer más inseguro al niño. Tampoco se le debe quitar la palabra, esto puede causar que el menor piense que lo único que hace es decepcionar a sus seres queridos.

Es recomendable que exista un equilibrio en el modo de crianza del niño, los padres no deben ser ni muy permisivos, ni muy autoritarios, pues en ambos casos la confianza de su hijo se reduce. La familia debe apostar por la democracia, que se reconoce como el punto medio entre ambas opciones antes mencionadas.

Un trato lleno de amor, confianza y apoyo acabarán con los problemas de autoestima del niño. La actitud de los padres será primordial para superar este problema y que no tenga mayores consecuencias en el futuro de su hijo.

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