Viviendo en dos hogares

Cuando los padres toman la decisión de separarse y posteriormente divorciarse, los hijos son los que llevan la peor parte, ya que primero deben resignarse a que sus padres ya no estén más juntos, y además acostumbrarse o ser flexibles a los nuevos cambios que se le avecinan, como por ejemplo vivir en dos casas, pasar los días de semana con mamá, y los fines de semana con papá, o viceversa.

¿Qué es lo que sienten los chicos cuando pasan por este tipo de circunstancias?

  • Llegan a experimentar sentimientos de lealtad, ya que al dejar a uno de los padres en una de las casas, sentirá que lo deja solo, pero esto podrá manejarlo de la forma correcta, si los padres no refuerzan este sentimiento, diciendo cosas como “me siento solo cuando te vas a ver a mamá”.
  • Pueden llegar a sentir que están traicionando a alguno de los padres, si se llega a disfrutar los juegos o salidas con uno de ellos. Por eso suelen pensar mucho en lo que siente la otra parte. En este caso debemos cuidar siempre lo que decimos, no hacerlos sentir culpables de si el niño la pasa bien con uno de ellos.
  • Cuando el grupo familiar continúa valorando a todos sus miembros a pesar de su transformación, padres e hijos podrán mantener los lazos familiares y construir relaciones sólidas entre ellos.

Es una realidad que en estos tiempo, existen muchas familias que están en estas circunstancias, o que están recién empezando el proceso, debemos saber que los padres somos los únicos responsables de cómo nuestros hijos puedan tomar esta realidad, ser lo más asertivos posibles, y generar los cambios para el mejor desarrollo de nuestros hijos.

 
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