Me siento desbordada por mis hijos

Los hijos de hoy son mucho más demandantes que los de generaciones anteriores.

Las exigencias actuales tienen que ver con la sobre estimulación a la que son sometidos.

Los adultos que peinamos canas nos hemos transformado en abuelos silenciosos porque vemos en la actualidad que nuestros hijos, los actuales padres, tienen miedo a sus hijos.

En esas generaciones anteriores los hijos obedecíamos sin cuestionar a nuestros padres, que con sólo una mirada se sabía qué teníamos que hacer. También había respeto a los maestros.

¿Quién se atrevía a cuestionarlos? Eran la autoridad del colegio y por lo tanto, eran los que formaban nuestras conductas. Hoy hay padres que delante de sus hijos cuestionan a los maestros porque no han sido justos con las notas. El ejemplo que se da en estos casos no es el adecuado y así es el resultado posterior.

A la consulta vienen padres que no saben cómo educar a sus hijos, dicen “sentirse desbordados”. Es ahí donde está la dificultad. No tenemos la suficiente seguridad, ni somos certeros ante sus ojos, hemos perdido el control. Mucho amor pero mucha firmeza, suficiente disciplina y la autoridad pertinente.

Si no es así, el sentimiento de frustración nos gana, la impotencia nubla nuestra alma y por consiguiente los niños obtienen un poder que los padres perdieron.

El acceder a sus caprichos constantemente, el no tener una planificación parental de cómo educar hace que se produzca este desmanejo.

Evidentemente, hay que replantear el sistema de la educación en el hogar, es ahí donde se forman los valores y las conductas para que los hijos puedan enfrentar la “vida real” donde respeten y sean respetados.

Si quiere tener hijos felices aprenda a poner límites asertivos, sin miedos, sin culpas.

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